domingo, 11 de marzo de 2012

Entrevistando... a Esther Sanz.

Os paso la entrevista que le realicé a la autora Esther Sanz de su preciosa novela "El bosque de los corazones dormidos", en la revista Romántica´s.




ESTHER SANZ & COMPANY


—Ariadna, Ariadna, ven hacia aquí, adéntrate un poco más... te estoy esperando.
—¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?
—Ella me lo dijo.
—¡¿Quién?! Dios mío... esto es una locura.
—Esther, tu próxima compañera.
—¿Cómo diantres sabes que Esther será mi compañera? Además, ¿qué quieres de mí?
—Ser testigo principal de la entrevista.
—Pero, ¿por qué das por hecho que haré una entrevista? ¿Acaso quieres ser protagonista de ella? No me lo puedo creer...
—Sí, seré uno de los protagonistas, aunque no esté presente, y "ella" te lo agradecerá.

Me moví inquieta en la cama, agarrando las sábanas con fuerza y retorciéndolas hasta casi rajarlas. Un sudor frío apareció de repente en mi cuerpo, los nervios hicieron su aparición queriendo acelerarme el pulso y el corazón; todo mi estado se hallaba exhausto y con demasiado estupor. Intenté concentrarme, por unos momentos, para apaciguar aquel extraño y misterioso hecho. Al fin, mis sentidos se estabilizaron, no mucho, pero lo suficiente para abrir los ojos y enfocar mi habitación. Sí, era mi habitación y sólo había sido una pesadilla.

Inesperadamente, el teléfono contribuyó a tal sigilo momento...

—¡Arggg...! ¡Dios mío, qué susto! —grité despavorida, incorporándome en la cama. Resoplé y alargué la mano para coger el móvil de inmediato. Ojeé en el pantalla el número de teléfono y quedé extrañada, puesto que no lo conocía. ¿Quién demonios acababa de darme el mayor susto del año? —. ¿Dígame?
—¡Despierta, cielo!
—¿Ana? ¿Eres tú?
—Sí.
—¿Este número de teléfono es nuevo?
—Sí, bueno... no. Es de una amiga.
—¿Pasa algo? Nena, son las siete y media de la mañana. Creo que la cama necesita aún mi calor...
—Ariadna, te llamo porque dentro de una hora pasará una compañera a buscarte. Tienes que levantarte y prepararte. ¡La ocasión lo requiere!
Noté la risita nerviosa de Ana, mi compi de la revista desde hace años, y sabía que ocultaba algo demasiado jugoso que aún no quería contármelo.
—Ya estás soltando por esa boquita si quieres que esté preparada para tu amiga.
—Jajajaa... ¿Ves? Sabía que sucumbirías a mis peticiones.
—No me dejas otra elección.
—Cielo, dentro de una hora estarás con una autora que está cosechando el éxito en España. Y le harás la entrevista para la revista. Es una de tus autoras preferidas...
—¿Qué me estás contando? ¡No me dejes a medias!
—¿Quieres saberlo? ¿O prefieres averiguarlo tú misma en persona?
—¿De verdad quieres que empiece la mañana con un asesinato?
—Jejejejeje, Ariadna... no me dejas elección. ¡No quiero morir antes de ver la próxima entrevista, por Dios!
—¡Iré a por ti si no me lo dices ya!
—Está bien, está bien. Dentro de poco, llamará a tu puerta nuestra exitosa Esther Sanz.
—¡¿Qué?!
—Lo que has oído, cielo. E-S-T-H-E-R S-A-N-Z.
—¡¿Cómo?! Quiero decir, ¿cuándo has hablado con ella? No me lo puedo creer —y no me lo creía aún, puesto que acababa de soñar con ella y ese espíritu protagonista que no quería perderse nada del "próximo" encuentro.
Toda aquella conversación relacionada con Esther y su éxito parecía haber sido escogido por el destino. ¿Por qué había soñado con ello? Esa pregunta se implantó dentro de mi cabeza sin ninguna respuesta. Pero claro, la respuesta la tenía dentro de una hora. ¡Y debía darme prisa!
—Ana, te debo un favor. ¡Gracias!
—No hay de qué, cariño. Pero el favor me lo devolverás con una taza de chocolate caliente y un plato repleto de churros, en el bar de marras.
—¡Esta hecho!
Salí de la cama como un rayo y me metí en el baño. Me asee lo más deprisa posible, puesto que Esther Sanz venía de camino a recogerme. Sin embargo, había millones de preguntas en mi cabeza que me asaltaban de nuevo. Dios mío, ¿dónde me llevaría? ¿Iríamos a ese bosque mágico de su novela? ¿Le gustará mi entrevista? ¿Se llevará un chasco cuando me vea? ¡Los nervios me matarían!
La hora pasó sin darme cuenta y el timbre de la casa sonó con estridencia.
¡Ha llegado!
Abrí la puerta de la casa y me encontré con la autora, que sonreía tímidamente.
Esther: ¡Hola, guapa! ¿Cómo estás?
Ariadna: ¡Hola! Encantada de conocerte.
Esther: Lo mismo digo. Tengo la impresión de que no me esperabas… No te habían dicho que venía… ¿verdad?
Ariadna: Sí, acabo de hablar con Ana. Me he llevado una gran sorpresa. Pero, pasa, pasa para adentro.
Esther: ¡Gracias!
Esther entró en mi hogar mientras que yo recogía algunos cuadernos y bolígrafos para mi trabajo. Me encantó conocerla. Aparte de ser una excelente autora, no podía ser menos que una increíble mujer. Me contó muchas cosas acerca de su trayectoria como escritora, de sus aficiones, de sus gustos y sobre todo de su gran pasión. Y eso me lo reservo porque es algo increíble.
Ariadna: Bueno, Esther, Ana me ha contado que venias a recogerme, ¿no es así?
Esther: Sí. Me gustaría mucho compartir algo contigo… Pero para eso nos espera un largo camino. ¿Estás dispuesta a acompañarme?
Ariadna: Pues, cielo, no me dejes con la duda. Estoy que me muerdo las uñas ¡¿A dónde nos vamos?! —Sonó con un horrible tono de desesperación, hasta Esther soltó una carcajada al verme. Y es que no era para menos. Estaba eufórica con su presencia y la incertidumbre recorría mi cuerpo al igual que la adrenalina, por saber a dónde íbamos a ir.
Esther: Nos vamos a Colmenar.
Ariadna: ¿De verdad?
Esther: Por supuesto.
Ariadna: Ufff, cuando se lo comente a las chicas de la revista, me asaltarán con miles de preguntas.
Esther: Te diría que vinieran también, pero mi coche es pequeñito.
Nos montamos en el coche de Esther y nos dirigimos hacia el pueblo de Colmenar, el lugar donde nació la misteriosa historia de Clara y Bosco de El bosque de los corazones dormidos.
Ariadna: Me gustaría comenzar con algunas preguntas, Esther, si te parece bien...
Esther: Dispara.
Ariadna: ¿Alguna vez te dijeron que llegarías a crear una historia en el que dos jóvenes adolescentes, con un destino en común pero con vidas atípicas, unieran sus corazones?
Esther: Sí, fue hace cinco años. Y fue precisamente “mi niña interior” quien me lo dijo. De adultos solemos olvidar los sueños que tuvimos de niños. Un día, Esthercita me pidió que cumpliera el suyo: escribir una novela de amor entre dos jóvenes. Yo sólo tuve que escuchar y tomar notas. Ella lo tenía todo muy bien pensado. Me habló de Clara y de Bosco, y del escenario de su infancia en la Tierra de pinares. Me habló del murmullo de los altos pinos meciéndose al viento, en prados de mullidos helechos, con olor a manzanilla...Yo le escuchaba embobada y le di alguna idea. En ese momento estaba editando un libro sobre la miel y otros productos de la abeja, y se me ocurrió que esos insectos podían encajar en el universo de Clara. Todo fue mágico.
Ariadna: Cuando leí los primeros capítulos encontré a una jovencita muy testaruda, con una carga de responsabilidad, a sus espaldas, para su temprana edad y con una idea clara en su mente. Sin embargo, a pesar de sus miedos y conflictos internos siguió aguantando igual que una luchadora, pues el destino le tenía deparado una aventura sorprendente. Cuéntame, Esther, si te costó mucho perfilar el carácter de Clara.
Esther: ¡La has definido muy bien! Clara es una adolescente que lo ha pasado muy mal, y como tal está llena de dudas e inseguridades… Su corazón no soporta la tristeza que han dejado la muerte de su madre y su abuela, y se duerme para no sentir. Pero, al mismo tiempo, es fuerte y luchadora. Me costó conectar con su lado temerario. Yo soy muy miedosa y, al principio, no entendía que quisiera quedarse sola en aquel caserón. “Vete con tu tío a Colmenar, ¿qué vas a hacer tú ahí sola?”, le decía. Pero como bien dices, Clara es testaruda y tenía claro que algo muy especial le esperaba en esa casa. Enseguida entendí que prefería el miedo a la tristeza y que estar asustada era su manera de sentirse viva y olvidar su pena.
Ariadna: Su tío, el gruñón, como Clara lo nombra, me llamó mucho la atención en el momento que apareció en el novela. Sentí que ese hombre era una persona especial para la protagonista. ¿Podrías hablarme un poco de él y de su particular forma de ver a su sobrina?
Esther: Álvaro es también un corazón dormido, con un pasado marcado por la tragedia. Cuando recibe a Clara, enseguida entiende que ese pasado está a punto de volver, y no lo soporta. No es tan valiente como ella para afrontarlo y desterrarlo, por eso reacciona de forma abrupta. Lleva muchos años anestesiado, sin dar ni recibir amor y, sencillamente, ha perdido el hábito. Su carácter también está inspirado en la gente de esa zona de la Sierra de pinares. Son personas muy nobles, pero de trato tosco y reservado, poco dadas a mostrar sus emociones.
Ariadna: No pude disimular mi entusiasmo en el momento que leí el encuentro de Clara y Braulio. Ese chico me pareció interesante. Sin embargo, conforme iba leyendo algo no me olía bien en él. Háblame de la doble cara de Braulio. Un personaje muy peculiar, personalmente para mí.
Esther: El problema de Braulio es que ama de una manera interesada. Es amable, servicial, atento… porque espera conseguir algo con ello. Cuando ve que sus esfuerzos no dan el resultado esperado, se transforma en alguien muy distinto. Con Bosco entendemos que el amor auténtico no espera nada, ama a la otra persona por lo que es, sin el deseo de poseerla o cambiarla; aunque eso implique, a veces, renunciar a él.
Ariadna: Los misterios que rodeaban a Clara se incrementaron con su llegada a la cabaña de su tío, y con ello los fantasmas del pasado. Pero poco a poco, esos fantasmas fueron disipándose en la historia, dejando secretos y enigmas revelados. Y con ello, al joven Bosco... ¿Qué tiene este joven que enamoró a Clara desde que sintió su presencia? Háblame de él, porque es un hombre muy importante en la vida de Clara.
Esther: Bosco es un corazón puro, un ermitaño que vive en armonía con la naturaleza, y que respeta y conoce el bosque mejor que a las personas. Es un ser libre y desinhibido. Pero su aislamiento forzoso también le han convertido en alguien asilvestrado, sin pudor y con un instinto casi animal.
Además de ser muy bello, también hay algo ancestral en él, que atrae poderosamente a Clara. Puede parecer que el amor entre ellos sucede de forma rápida, pero no podía ser de otra manera, con un ser como Bosco… De hecho, Clara ya siente algo antes incluso de conocerle, cuando percibe su presencia protectora en la casa… Hay que entender que está sola y que ha tenido unas vivencias muy duras… Y, de repente, siente que algo hermoso la observa y la cuida. Después, despierta en su cabaña y descubre que es alguien real, alguien que le ha salvado la vida, que ha curado sus heridas y que, además, ¡es guapísimo! ¡Como para no enamorarse! Por muy dormido que tenga Clara el corazón, no es de piedra.


Ariadna: En esta bonita historia, hablas del amor inocente, de un enamoramiento juvenil y adolescente con prejuicios. Sin embargo, pensé que no habría sexo, debido a la adversidad entre la joven pareja, y me quedé prendida ante lo que sucedió. ¿Habrías alargado aquella escena tan bonita y dulce de la pareja en la cabaña del diablo?
Esther: ¡Sí! Ahora creo que me quedé corta, jajaja. Como lectora creo ese tipo de escenas se agradecen. Te pasas todo el libro esperando que los protagonistas por fin se encuentren, se besen, se unan… Y cuando ocurre, en muchos casos, se pasa de puntillas sobre ese momento tan especial y tan álgido. Yo creo que, del mismo modo que describimos escenas de acción con detalle, las secuencias de amor deben tener igual o incluso más intensidad. ¡A mí me interesan como lectora!
El coche frenó en seco. Levanté la vista y me fijé donde habíamos llegado: Colmenar. Sí, era el pueblo donde sucedió los hechos, el lugar donde todo ocurrió con sumo misterio.
Esther: ¿Qué te parece si damos una vuelta?
Ariadna: Sí, me gustaría bajar y visitarlo.
Esther: Sígueme, te enseñaré algunos escenarios que ya conoces…
Ambas paseamos por los alrededores, evocando imágenes de la novela, como si realmente hubiera ocurrido todo en aquellos instantes. Y la verdad era que el pueblo se mantenía tal y como la autora lo describía, con sus casas de piedra gris, de tejados rojos y chimeneas en forma de cono, con una iglesia más antigua que el arca de Noé, y con las calles desiertas, sin apenas gente caminando por los alrededores.
Esther: ¿Estás preparada para algo muy especial?
Ariadna: ¡Sí! ¿Es otra sorpresa, Esther?
Esther: Clara y Bosco no están esperando en la Dehesa.
Me quedé tan boquiabierta como esa misma mañana al verla. Esther Sanz me había comentado que en el bosque, ¡me esperaba otra gran sorpresa!
Subimos con el todoterreno de la autora por unos suaves terraplenes. No eran muy pronunciados, así que el coche pudo acceder fácilmente por allí. Mientras tanto, mi ilusión por encontrarme con aquella casa tan particular, me tenía embelesada. ¿Y si se hallaba en ella la jovencita que había conquistado los corazones adolescentes y adultos de más de media España?
El coche se detuvo.
Esther: Hemos llegado.
Ariadna: ¿Es la pequeña aldea de La Dehesa?
Esther: Sí, es la casa del torreón donde empieza mi historia.
Ariadna: Parece que tendrás que escribir otra particular historia incluyéndonos en esta aventura, jaajjaja.
Esther: Vale, pero si se trata de pasar miedo, ¡no cuentes conmigo como protagonista! jajaja
Ambas nos echamos a reír. Miré a Esther y me hizo señas con su sonrisa; con el dedo me indicó que girara la cabeza y observara lo que había detrás de mí.
Algunas veces pienso que no hay mayor ilusión que sentir y conocer a los propios personajes que has creado y has perfeccionado con tus palabras. Eso es algo que no se puede explicar. Y, sin embargo, la autora lo expresó claramente en su rostro; la admiración, las emociones y la conmoción de Esther se vieron reflejadas igualmente en mí, saltándome las lágrimas. Giré la cabeza y entonces lo comprendí. Vi a los protagonistas de "El bosque de los corazones dormidos"
Clara: ¡Hola, chicas!
Bosco: Os estábamos esperando…
Esther: No sabéis la ilusión que me hace veros a los dos juntos y felices.
Ariadna: ¡Oh! ¡Hola, chicos! Soy Ariadna, encantada de conoceros.
Clara: Igualmente
Bosco: Un placer, Ariadna.
Ariadna: Esther me ha dado hoy dos sorpresas increíbles, chicos. Tengo que reconocer que estoy emocionada.
Clara: A mí también me emociona que hayáis venido. Bosco y yo sólo estamos de paso. En unos meses nos embarcaremos en una nueva aventura.
Esther: Sí, os espera un jardín muy especial…
Clara y Bosco nos abrió su particular hogar: la casa del torreón.
Ariadna: Gracias, es muy acogedora, Clara.
Esther: En realidad, todo el mérito es de Álvaro. Es un hombre de pocas palabras pero de gustos delicados.
Bosco: Os hemos preparado algo especial: una infusión de manzanilla silvestre con miel.
Esther y yo nos sentamos, junto a la joven pareja, en el sofá y
Ariadna: ¿Sabéis que tenéis a media España pendiente de vuestra bonita historia? —solté cuando los vi entrelazando sus dedos. La timidez de Bosco consiguió que Clara soltara una carcajada nerviosa.
Clara: Si eso es cierto, debo ser la chica más envidiada de media España…
Bosco: No exageres…
Ariadna: Cuando Esther escribió la historia, tan enigmática y emocionante, llegué a la conclusión de que la releería varias veces. La novela ha cogido un sitio privilegiado en mi estantería, chicos. La aventura que habéis corrido en estos bosques es digna de ser leída por todo el mundo. Clara, sé que para ti será difícil contestar a esta pregunta, pero ¿volverías a Barcelona?
Clara: Sí, si lo hiciera de la mano de Bosco.
Bosco: Pero ya sabes que eso es imposible.
Clara: A veces desearía tener una vida normal, pasear por cualquier ciudad de su mano, ver mundo... ¡Yo no tengo alma de ermitaña! Pero mi lugar está junto a Bosco, y si ha de ser siempre en este bosque, así será.
Ariadna: Bosco, ¿qué se te pasó por la mente en el momento que olfateaste el miedo de Clara? ¿Te fue difícil dar con ella?
Bosco: Su miedo estaba muy camuflado con otra emoción muy fuerte: tristeza; pero aún así, podía olerlo a muchos kilómetros a la redonda.
Ariadna: ¿Y si no hubieras llegado a tiempo en aquellos instantes tan cruciales?
Bosco: Por suerte, soy infalible (risas).
Clara: Yo también… cuando se trata de meterme en líos.
Ariadna: Si pudieras describir a tu alma gemela, Bosco, ¿cómo lo harías? No es una pregunta trampa, jajajja, sé que Clara es tu alma gemela. Pero, nos gustaría saber qué hay en ella que te ha nublado hasta el corazón.
Bosco: No lo sé.
Clara: ¡¿No lo sabes?! (contesta ella horrorizada)
Bosco: Podría enumerarte muchas virtudes, ¡y hasta defectos!, que me enamoraron de ella, pero no es nada de eso lo que despertó mi corazón dormido… Es algo más profundo, algo que tiene que ver con su esencia, y con lo que siento yo cuando ella está cerca. Es fácil de sentir, pero difícil de explicar...
Ariadna: Esther narra una inagotable persecución por el bosque, un enigma inalcanzable y misterios alrededor de Clara que casi le han costado la vida, pero al final se halla una solución para todo ello. ¿Me podéis contar ambos aquel episodio tan feroz que os rodeó por completo?
Bosco: Por primera vez, en mucho tiempo, sentí miedo. Las dos únicas personas que me importan en este mundo (Berta y Clara) corrían peligro por proteger mi secreto. Y yo no estaba seguro de que las cosas acabaran bien. Fue muy duro. Suerte que Álvaro no echó un cable…
Clara: Yo preferiría no recordarlo… Si alguien quiere saber lo que pasó, es mejor que lea la historia de Esther. Pasaron tantas cosas y fue todo tan intenso… que si lo recuerdo ahora me voy a poner a temblar como un flan.
Bosco: Y todos sabemos lo mal que lo paso yo cuando alguien se asusta…
(risas)
Ariadna: Esta pregunta es para Clara. ¿Qué piensas de Braulio?
Bosco la mira con intensidad y espera sus palabras con ansiedad.
Clara: Ahora mismo no sé qué pensar de él… Fue la primera persona que me ayudó cuando llegué a Colmenar, pero cuando no actué como él esperaba, se transformó en una persona distinta. Al principio me pareció un idealista. Decía cosas como que “quería cambiar el mundo desde su pequeño pueblo”. Pero después vi que se trataba de un delirio egoísta. De todas formas, siento que aun tenemos una conversación pendiente…
Ariadna: Sé que Berta no ha sido tu mejor amiga, Clara, pero ahora que el destino os tiene unidas, ¿qué opinas de ella?
Clara: ¡Berta es genial! Tuvimos nuestros roces, pero es normal: sólo intentaba proteger a Bosco…
Bosco: Berta es la amiga más leal y valiente que se puede desear…
Ariadna: Esta pregunta va dirigida a nuestra querida autora. ¿Cuándo leeremos El jardín de las hadas sin sueño?
Esther y la pareja se echaron a reír con nerviosismo. Ainsss... ¡me han puesto más nerviosa!
Ariadna: ¡Esther! ¡No me dejes así, en ascuas! suelta algo para la entrevista, cielo. Los lectores estarán deseando que anticipes algo.
Esther: Dentro de muy poquito. El 12 de abril ya estará en las librerías.
Clara: Espero que esta vez no me hagas pasar mucho miedo…
Bosco: Sí, eso, Esther, por favor, no le hagas pasar mucho miedo… que tú, mejor que nadie, ¡sabes cuánto sufro!
(risas)
Ariadna: Chicos, ha llegado la hora de despedirnos. Sé que el tiempo ha pasado muy rápido y no he podido haceros más preguntas. Sin embargo, os pediría una última cosita. ¿Podríais expresarme qué frase os ha marcado un antes y un después en la historia? ¿Y la que os ha llegado al alma?
Bosco: Fue algo que me dijo otro ermitaño muy especial: “Como un ángel abatido por un rayo, un día tu corazón dejará de latir y caerás fulminado. Ése será el fin de tu joven y bella existencia.”
¿La que me llegó al alma? Ésta, sin duda: “Nunca más estarás solo.”
Clara: La mía es ésta: “En el bosque de los corazones dormidos, sólo cuenta el tiempo en que se ama, porque en realidad es el único vivido.” Bosco también me dijo algo que acarició mi alma de una forma muy especial: “Tú has abierto un claro luminoso en mi bosque sombrío.”
Ariadna: Gracias Esther por esta gran sorpresa, ha sido todo un placer estar contigo y con tus jóvenes corazones. Espero que pronto volvamos a encontrarnos. Un beso a todos.
Esther: Ha sido un placer, Ariadna. Gracias a ti por esta aventura. La recordaré siempre con mucho cariño.
Bosco: ¡Hasta siempre!
Clara: Nos vemos muy pronto en El jardín de las hadas sin sueño.



Entrevista realizada por Mª Jesús (Ariadna McCallen).

No hay comentarios:

Publicar un comentario