domingo, 26 de diciembre de 2010

Entrevista a Mar Carrión & company

POR ARIADNA MCCALLEN

Como ya sabéis, en la anterior revista entrevisté a Lena Valenti y a los protagonistas de su primera novela. Por lo visto ha tenido mucha expectación y la página de Romántic@´s ha tenido un gran número de visitantes (dicho por la editora de la revista). Y bien, eso me ilusionó y entonces decidí cambiar el lugar de mis entrevistas. Tengo un acogedor espacio en un lugar muy especial… ya os diré dónde. La cuestión es que mis entrevistad@s y lectores se sientan a gusto en este nuevo entorno, y por supuesto ¡conmigo!
La nueva sala la he decorado con tonos cálidos, colores otoñales; con una preciosa mesita blanca y negra donde tomar café o lo que se tercie; preciosas luces dicroicas iluminan el saloncito, proporcionando tibieza al frio otoño, y un par de sofás cómodos para que, nuestros invitados, se sientan como en su propia casa.
Y esto sucedió…
Hace un mes me puse en contacto con una autora española que estaba a punto de sacar su segunda novela al mercado. Aún, sin poseer su libro, decidí contactar con ella y ofrecerle una especie de “cita” especial. No quise desvelar del todo la sorpresa que tenía en mente y esperé a recibir la novela. Posteriormente, cuando leí su libro, volví a llamarla y le comenté a cerca del inesperado encuentro… Ella saltó de emoción y me dijo que sería algo inolvidable.
No quiero alargar más esta introducción. La autora de la que estoy hablando es… Mar Carrión, y por supuesto acompañada por la pareja protagonista de su novela “Decisiones arriesgadas”, Derek Taylor y Megan Lewis.
El día…
Estaba nerviosa, siempre ocurre, y empecé a colocar bien los cojines del sofá y a ordenarlos, ubicándolos con forma de rombo. Observé los pequeños cuadros de paisajes escoceses colgados sobre la pared de la izquierda, por si estaban torcidos. No lo estaban. Miré a la derecha y contemplé un jarrón de cristal que, dos horas antes, lo adorné con liliums blancos y rosas, junto con hojas de philodendron… Estaba precioso. Quería que todo estuviera perfecto, tendría a una estupenda autora de novela romántica y a otra mujer que no se le pasaría nada desapercibido: una auténtica periodista especializada en crímenes violentos, Megan Lewis. Y por último, para callar las lenguas indecentes, tendría la visita del detective de homicidios Derek Taylor. Un verdadero macho que desprende feromonas a su paso… “Espero que Megan no lea esto…”
La hora llegó…
El timbre sonó dos veces. Llegué rauda hasta la puerta, giré el pomo y abrí sin más. Mar Carrión estaba en el umbral, con una sonrisa de oreja a oreja y esperando la bienvenida. Saludé muy ilusionada.
AMc―¡Hola! ¿Qué tal?
Mar― ¡Hola Ariadna! Me alegra mucho volver a verte.
AMc―Adelante, te estaba esperando.
Mar― Creo que he llegado cinco minutos antes de la hora, estaba impaciente.
AMc― Sabía que llegarías pronto, de hecho… vienes sola, ¿no?
Mar― Sí, vengo directamente de casa.
AMc―Ok. Entonces vendrán más tarde.
Mar― Supongo que estarán buscando aparcamiento. Suelen ser puntuales.
AMc―Si quieres, mientras tanto podríamos sentarnos y charlar un poco de cómo estás asimilando este éxito.
Mar― Me parece estupendo, Ariadna. Por cierto, este lugar es precioso.
AMc― ¿Te gusta el salón? ¡Oh, gracias! No sabes la ilusión que me ha hecho. Lo he decorado con muebles y colores cálidos, para que te sientas como en tu propia casa.
Mar― ¿Sabes? Creo que hemos comprado los muebles en el mismo sitio, jajaja. La verdad es que sí, me siento como en casa.
AMc― Bueno, pues siéntate y relájate, porque percibo que estás muy nerviosa… jejeje. Menos mal que no soy yo la única…
Mar― Me he tomado una tila antes de llegar a tu casa, pero creo que no me ha hecho demasiado efecto, jaja.
AMc―Ya, entiendo. Me imagino lo importante que debe ser tener a tus dos protagonistas sentados a tu lado y observándote como hablas de ellos y de su increíble historia.
Mar―Estoy deseando verlos y reencontrarme con ellos. Les tengo mucho cariño y les añoro.
AMc―Quiero felicitarte, Mar. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una novela contemporánea. Es distinta a las que suelo leer. Como sabrás escribo y leo otro género romántico, pero al encontrarme con esta historia, de suspense-romántica, he sido seducida para seguir leyendo más de este subgénero.
Mar―Muchas gracias, Ariadna. La verdad es que me hace muy feliz saber que “Decisiones arriesgadas” te ha hecho disfrutar con su lectura, y también me siento muy halagada de que te haya atraído lo suficiente como para continuar leyendo novelas de este género.
AMc― El otro día estuve revisando los foros y algunos blogs, y leí varias reseñas de Decisiones arriesgadas. ¿Cómo te sientes al leer tan buenas críticas y saber que tu novela engancha como un anzuelo? A mí, desde luego, me tenía en un vilo por terminarla y saber quién era el asesino…
Mar―Estoy entusiasmada por la acogida que está teniendo, la verdad es que no me esperaba que fuera tan calurosa. Estaba muy nerviosa antes de la publicación, mucho más de lo que lo estuve en su día con mi primera novela. Creo que la segunda publicación es la más difícil de todas porque ya existe un precedente, las lectoras ya te conocen y esperan que la segunda novela sea mejor que la anterior. Sufrí la presión de todo eso mientras la escribía porque necesitaba superarme a mí misma. Y ahora, después de leer todas las críticas y reseñas, me siento muy orgullosa por el trabajo realizado y por el empeño que he puesto en esta novela.
AMc―Espera un segundo, llaman a la puerta. Seguramente sea… jejejeje… Sabes quién, ¿verdad?
Mar―¡¡Espero que sean Megan y Derek!!
Abrí la puerta y…
AMc―¡Hola! Bienvenidos, pasad, pasad…
Megan―Hola Ariadna.
Derek―Encantado de conocerte, Ariadna.
Mar se levantó y saludó muy ilusionada.
Mar —Hola chicos, estaba deseando volver a veros.
AMc―Por favor, tomad asiento. Estáis en vuestra casa.
Derek―Muchas gracias.
Megan―Tienes una casa muy bonita.
AMc― Gracias, Megan. Ahora que estamos todos… ¿Os apetece tomar algo? Café, té, refrescos…,
Mar―No gracias.
Derek―Por mi no te molestes.
Megan―Acabamos de tomarnos un café en el Starbucks de la esquina.
AMc―Está bien, si no os apetece, comenzaremos con nuestra entrevista.
DereK―Adelante, esto promete ser interesante.
AMc― Me gustaría seguir con la autora. Hace unos minutos, Mar me comentaba lo emocionada que está con las estupendas críticas que está teniendo de vuestra historia, chicos. Entonces, ahora que estamos todos, y en especial a ella, ¿qué sensación tienes tras aventurarte en el suspense?
Mar―Pues tengo una sensación de triunfo y de satisfacción. El suspense romántico es mi subgénero favorito dentro de la novela romántica y, como lectora, siempre intento leer todo lo que se publica sobre él. Como escritora era una asignatura pendiente a la que le tenía auténtico pavor, porque me parecía dificilísimo mezclar una trama atrayente y coherente con una bonita historia de amor. Me preocupaba no encontrar el equilibrio entre ambas partes y, sobre todo, que el argumento policial fuera demasiado previsible o insípido. Sin embargo, ese pavor terminó por transformarse en un auténtico reto y no me quedó más remedio que poner mis cinco sentidos en contar esta historia. No fue un proceso fácil, hubo momentos en los que tuve ganas de arrojar la toalla y dedicarme a otro tipo de novela que no me exigiera tanto esfuerzo pero, a la vez, estaba tan absorbida por los personajes y por la trama, que no dejaron abandonar.
Aventurarme en el suspense romántico ha sido una buenísima elección, y me siento muy orgullosa de los resultados.
AMc―Tiene que ser difícil escribir una historia de este calibre, con tramas tan delicadas y enredosas, para que todas se desenlacen al final de la obra con éxito. Pero, lo que debe ser peor es descubrir lo macabro que es un asesinato de estas características, ¿no crees, Mar? ¿Te ha sido complicado desarrollar la trama principal?
Mar―Muchísimo. El argumento dio muchos giros y fue objeto de muchísimas revisiones hasta que consideré que ya estaba en condiciones de mostrárselo al público. He sido muy minuciosa y exhaustiva con esta novela porque cuando una trama es tan enredosa, hay que poner especial cuidado en dejarlo todo bien atado para que no haya incongruencias o contradicciones.
AMc―¿Cómo te has documentado para esta clase de crímenes? Porque el agente Taylor y Megan están muy preparados para este tipo de acontecimientos…
Derek―Por desgracia tenemos que enfrentarnos a estos sucesos casi todos los días. En Pittsburgh no hay un índice de violencia excesivamente alto, pero aún así, he visto cosas tan atroces que muchas veces me han quitado el sueño. Por muy preparado que estés, uno nunca termina de acostumbrarse por completo. Pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio, y a mi me encanta este maldito trabajo —sonrió —Mar vino a la comisaría de policía en tres o cuatro ocasiones para documentarse sobre su novela, y yo mismo me ofrecí para responder a todas sus preguntas.
Mar—Confieso que no pude dormir por la noche. Lo peor fue ver las fotografías de asesinatos auténticos que Derek me enseñó. Yo quería darle mayor realismo a mis descripciones y pensé que era una buena idea echarles un vistazo —torció el gesto.
Megan―Yo estoy mucho más familiarizada con la parte teórica. Me especialicé en criminología cuando finalicé mis estudios de periodismo y ayudé a Mar en todo lo relativo a los perfiles psicológicos de los asesinos y de las mentes perturbadas. Pasamos muy buenos ratos revisando informes psiquiátricos y leyendo informes forenses —bromeó.
AMc―Al principio de la historia, hubo una escena en la cual me sentí como la propia protagonista, Megan. Es cuando Derek la encierra en la celda. Si quieres que te diga la verdad, me entraron ganas de estrangular al agente Taylor… Lo siento, pero es una escena muy tensa.
Derek―Fue necesario hacerle entender a Megan que porque sea periodista de investigación, eso no le otorga derecho a meter las narices en asuntos policiales. Ella cometió una serie de actos ilícitos y por eso fue a parar al lugar donde todos van cuando infringen las leyes. Me tomo muy en serio mi trabajo y no hago distinciones.
Mar―La encerraste porque te gustaba y no sabías cómo llamar su atención.
AMc―Lo siento, Derek, pero Mar ha sabido muy bien cómo poner en tensión al lector, y eso es de admirar.
Mar―Gracias Ariadna.
DereK―Si eso fuera cierto le habría regalado flores —masculló.
Megan―Admítelo, Derek. Me encerraste porque querías que no me olvidara de ti. Y desde luego no lo hice. Las flores no habrían dado tanto resultado —dijo con tono irónico.
AMc―Mar, me despistaste y pensé que tenía claro quién era el asesino… ¿Cómo te la ingeniaste para que el lector siguiera creyendo que éste individuo sería el asesino de Emily hasta el final de la novela?
Mar―No fue así desde el principio. No te imaginas la de vueltas y más vueltas que hube de dar sobre la trama para que no resultase obvio. Ese fue uno de los puntos más problemáticos de la novela, el que más quebraderos de cabeza me dio. Hube de leer muchísimas veces lo que había escrito para comprobar si había dejado demasiadas pistas y, en ese caso, eliminarlas o reconducirlas hacia otra persona. También fue divertido.
Al margen del esfuerzo que para mí ha supuesto escribir “Decisiones arriesgadas”, reconozco que me lo he pasado en grande y que tengo muchas ganas de volver a zambullirme en la escritura de una novela romántica de suspense.
AMc― A esta pregunta me gustaría que Megan me respondiera. ¿Qué pensaste cuando Derek comenzó a seguirte mientras tú te involucrabas en La orquídea Azul?
Megan―Pensé muchas cosas y ninguna agradable. Toda mi vida he sido una persona muy independiente, tanto en mi profesión como en mi vida privada. Así que, de la noche a la mañana, tuviera un guardaespaldas persiguiéndome casi las veinticuatro horas del día, me cabreó bastante. No os podéis imaginar cuanto. Además, con este caso me jugaba el puesto de redactora jefe del Pittsburgh Enquirer, por el que competía con el yerno de mi jefe, y Derek no me dejaba maniobrar con libertad. Fue del todo frustrante —gruñó.
Derek―Megan no era del todo consciente de que se estaba metiendo en la boca del lobo. Yo conocía mejor que ella los entresijos de La orquídea azul y sabía que corría mucho peligro. Ella ansiaba tanto hacer méritos para lograr ese trabajo que en algún momento su ambición la cegó y perdió el sentido común, no me dejó otra alternativa que velar por ella. El tiempo me dio la razón.
Megan le dirigió a Derek una mirada fulminante.
AMc―Para cambiar un poco de tema y centrarnos más en el romántico, dirigido a la pareja… jejeje ¿Cómo explicaríais al lector el nacimiento de vuestra relación? ¿Creéis en el destino? ¿Puede ser el causante de esta unión?
Megan―Yo creo que todo lo que nos sucede en la vida tiene un por qué. En mi caso, siempre he pensado que todo cuanto poseo se debe al esfuerzo y al trabajo duro. En el caso de Derek —le miró, y sus ojos grises expresaron todo el amor que sentía por él —Supe que era mi hombre en cuanto le vi por primera vez. No me preguntes por qué, le miré y lo supe. Nunca antes me había sucedido de esta manera, por eso fue más evidente para mí.
Derek―Admito que tenéis algo de razón, la encerré en la celda porque quería llamar su atención y no se me ocurrió otra forma de conseguir que una mujer como Megan se fijara en mí. Yo no soy un hombre demasiado sentimental, así que las flores no eran una opción —sonrió a medias —Me enamoré de ella nada más verla. ¿Preguntas si es cosa del destino? No tengo ni idea, lo único que sé es que quiero pasar el resto de mi vida junto a ella —cogió una mano de Megan y le besó los nudillos. A ella se le empañaron los ojos.
Megan―Yo también te quiero.
AMc―Megan, ¿Derek completa el vacio y el amor que jamás tuviste?
Megan―Sí —contestó sin dudar —Derek me complementa en todos los sentidos. Yo no sabía lo que era el amor hasta que le conocí a él.
AMc―Mar, cuando describes la pasión y el desenfreno que Derek y Megan exudan en el texto… si no es mucha intromisión, ¿es así la autora, al igual que sus protagonistas, en su vida privada? Jejeje…
Mar―Jajajaja, no. Yo soy una persona muy racional y poco impulsiva, así que jamás podría verme implicada en las situaciones en las que se ven envueltos mis protagonistas. Pero me encanta que ellos se dejen llevar por la pasión y el desenfreno que sienten el uno hacia el otro. Adoro esa parte de sus caracteres y en cierta forma les envidio. Esa es una de las razones por las que escribo, para proyectar a través de mis personajes todo tipo de cosas que en mi vida personal no me atrevería a realizar.
AMc―He percibido que la relación de nuestra pareja protagonista se afianza conforme pasa el tiempo…
De repente, se escuchó un estruendo que hizo enmudecer a Ariadna. Todos miramos hacia la ventana del salón cuya hoja izquierda estaba hecha añicos. Los cristales estaban esparcidos por el suelo y una piedra de grandes dimensiones había ido a parar a los pies de Ariadna, que la miró aterrorizada.
Derek desenfundó su pistola rápidamente y les ordenó a todas que permanecieran quietas mientras él se aproximaba con rapidez a la ventana. Derek se asomó al exterior con el arma apuntando al frente, al tiempo que presenciaba la huida a toda carrera de un chico que vestía una gorra de béisbol y unos vaqueros anchos que dejaban al aire su ropa interior así como el tatuaje de un águila en sus riñones.
Mar―¿Qué diablos ha sido eso?
Megan―Creo que sé de lo que se trata —comentó Megan con el rostro un poco pálido.
AMc―Dios…
Derek se guardó el arma en la cinturilla de los vaqueros y cruzó el salón como una exhalación hacia la puerta de la calle. Megan se levantó y corrió tras él, pero lo único que Derek le dijo antes de desaparecer calle abajo, fue que se trataba de un individuo perteneciente a la banda que ella estaba siguiendo de cerca. A lo lejos, Megan pudo reconocer a un joven que corría al galope. Era rápido como una gacela, pero su futuro marido también lo era, y estaba segura de que no cejaría hasta darle alcance.
AMc― Es la primera vez que me sucede algo así.― Murmuro en voz baja —Parece que la acción continúa fuera de las páginas de la novela…
Mar―Tendría que haberte advertido que la vida de Derek y Megan es así de “emocionante”. Siento lo de tu ventana.
AMc—No te preocupes, el seguro se encargará de ella.
Megan regresó al salón y trató de esbozar una sonrisa para calmar los ánimos.
Megan—Siento mucho el espectáculo —dijo un poco abochornada —Se trata de un maleante de poca monta que pertenece a una de las bandas callejeras más problemáticas de Pittsburgh. Recientemente hubo una muerte asociada a esta banda y me puse a investigar el asesinato. Supongo que intentan amedrentarme.
Al cabo de un rato, mientras Megan ampliaba un poco los datos de este nuevo caso en el que estaba trabajando, Derek entró nuevamente en el salón de Ariadna con el joven de la gorra y los vaqueros caídos esposado y lívido de rabia. Los dos jadeaban por la vertiginosa carrera.
Derek―Siento que la entrevista haya terminado de esta manera, pero tengo que llevar a esta escoria a comisaria.
Megan―Voy contigo.
Derek―No es necesario, quédate y disfruta de la entrevista.
Mientras Derek y Megan discutían ese aspecto…
AMc― Mar, quizás esta historia no haya acabado, ¿no crees? ¿Tendremos una segunda parte de Decisiones arriesgadas?
Mar―Jajaja. Si estos chicos continúan ofreciéndome tan buen material, es posible que algún día me decida a plasmar en papel otra de sus trepidantes aventuras.
AMc― Siempre lo bueno se hace breve. Quiero agradeceros, a los tres, vuestra dedicación a esta entrevista y el buen rato que me habéis hecho pasar… ¡Con susto incluido!
Mar―Ha sido un placer enorme, Ariadna. Te agradezco muchísimo esta oportunidad que nos has brindado para hablar de Decisiones arriesgadas y de sus protagonistas.
Derek―Ha sido una experiencia interesante, aunque siento lo del susto.
Megan―¿Necesitas que te ayudemos a recoger los cristales? Es lo mínimo que podemos hacer por las molestias ocasionadas.
AMc―Oh, no por favor, no es necesario —sonrió Ariadna acompañándoles hacia la puerta —Espero que pronto volvamos a vernos. Un beso a los tres.
Mar―Un beso, Ariadna. Estamos en contacto.
Megan―Nos vemos. Ha sido muy agradable.
Derek―Hasta pronto, Ariadna.

3 comentarios:

  1. Disfruté muchísimo con la entrevista, es de lo más original y no podía para de sonreír mientras escribía las respuestas!!!

    Un abrazo Ariadna, ha sido un placer "trabajar" contigo (lo pongo entre comillas porque eso no es trabajar, eso es pasárselo bien :))

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  2. Ainssssss!! Gracias a tí y a tus personajes tan estupendos.

    Ya sabes, para la próxima novela me reservas un pelín de tiempo y tomaremos un coffe... jejeje

    Besossssss.

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